martes 12 de mayo de 2009

Antonio Vega

Dicen que nunca se perdonó la pérdida de Marga, la persona que más le importaba en este mundo, y que fue arrastrada a los abismos de un músico irrepetible. Las drogas se llevaron a Marga hace algún tiempo, también a Antonio.
Su sempiterna cara de tristeza, sus ojos hundidos en la inmensidad de un rostro partido por la realidad, se hiceron mucho más acentuados cuando la chica de ayer dejó de jugar definitivamente con las flores de su jardín.

Hoy se ha marchado para siempre el vocalista de Nacha Pop, el grupo español más influyente de la década de los 80, una de las personas más admiradas por los amantes de la música. En los 90, ya en solitario, ganó el premio ondas a la mejor canción por su tema "El sitio de mi recreo". Poco o nada cuesta ser uno más.

Lloran su pérdida miles de amigos, anónimos e íntimos, que no querían ver una realidad que se arrastraba por los escenarios desde hace varios años. Fue en el concierto de los 40 años de 40 principales, en el estadio Vicente Calderón, tocando de nuevo "La chica de ayer" junto con con su primo Nacho García Vega, cuando el resplandor del filo de la guadaña asomaba tras esas pupilas ensombrecidas y que siempre trataba de ocultar.

Duele, desde nuestro egoísmo, no volver a escuchar en directo "Lucha de gigantes". Seguro que ahora mismo, rodeado de amigos que hacía ya algún tiempo no veía, están tocando ese y muchos otros temas. Que no te dé miedo la enormidad, Antonio, porque tu voz siempre será escuchada por el eco que producen tus canciones. Hasta siempre, genio.