lunes 9 de febrero de 2009

Dedazo



A veces me pregunto, a escondidas, observando con nocturnidad la actualidad del Partido Popular, dónde se ha metida el dedazo. Sí, lo recuerdan, el dedazo que nombró a Mariano Rajoy presidente de la derecha española.


Me lo imagino sentado en un rincón, sudoroso y peludo, con la uña muy larga y tremendamente sucia, llena de mierda de gaviotas.
Debe, además, de estar muy disgustado por el fino cariz (o desliz) que ha tomado la carrera política de su designado.


A Rajoy, a pesar de tener veinte dedos, le han crecido más de siete enanos. Esperanza de Gallardón podría ser el título de una novela colombiana protagonizada, claro, por el político gallego. Me imagino a un Rajoy fuerte, vigoroso, con cierto plumerío, y zancadilleado constantemente por las elásticas patas del jefe Gallardón, el líder de un cártel malvado y despiadado que trafica con obras y andamios. Y también me lo imagino casado con una mala mujer, una mujer demasiado ambiciosa con nombre de color verde llamada Esperanza, que bebe ginebra y que juega con la doncella al escondite.


Ay, si Fraga levantara la cabeza... Perdón, en google pone que está vivo. Mis respetos, don Manuel.

1 comentarios:

oscar dijo...

Ays, añoro los tiempos del dedo... ¿Y te acuerdas de la libreta azul?