
Quisiera tener alma como un mortal. Quisiera acariciar el cielo como un halcón. Quisiera poseer la seguridad prenatal para mirar sin vacilación la amarga citación del juicio final que a todos, sin excepción, la eternidad se encarga de ejecutar.
Pero la ausencia de evocación impide a mi inspiración dotar de versos a un libro escrito sobre la piel de una doncella enjaulada. Mas tampoco es ligera la resignación que hunde a mi salvación eterna, ya que es difícil creer en el cuento de la Creación.
Por ello, interpelo a sus señorías a coger la pluma de la utopía y soñar, como sueñan los contritos, que el dolor de la limitación a todos afecta por igual, sin distinguir a burdos de eruditos.
Y aunque pueda aparentar retorcido, sólo hay que apretar el cuello del ungido para determinar el valor moral de aquellos que creen únicamente en vencedores y vencidos.
Por ello, interpelo a sus señorías a coger la pluma de la utopía y soñar, como sueñan los contritos, que el dolor de la limitación a todos afecta por igual, sin distinguir a burdos de eruditos.
Y aunque pueda aparentar retorcido, sólo hay que apretar el cuello del ungido para determinar el valor moral de aquellos que creen únicamente en vencedores y vencidos.
1 comentarios:
Impresionaaaaante, có!!!!
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